Recuerda tus Sueños

«¡Pero si yo no sueño!» me dice mucha gente. Les digo que eso es imposible, y me juran que sí. Lo que realmente quieren decir, es que no recuerdan sus sueños.

Todos nosotros soñamos, y lo hacemos durante toda la noche cada noche. Los sueños más vívidos se producen en las fases de sueño REM  que tenemos cada noche; dependiendo de la persona y del día se repiten entre cuatro y seis veces, a intervalos de 90 minutos. Cada una de ellas más larga, siendo la última la que precede al despertar; es por eso más fácil recordar un sueño al levantarse que en otro momento, sobre todo si eres un soñador principiante.

Sin embargo, cuando te conviertes en un soñador habitual y escribes regularmente tus sueños, te despertarás a lo largo de la noche sin que haya necesidad de oír un sonido brusco o sentir necesidad de ir al baño. Es como una campana que suena en tu cerebro cuando hay un sueño que grabar. A mí así me pasa.

Existe un interesante estudio científico que demuestra que si por alguna razón tienes una o más noches de sueño interrumpido con disminución de actividad REM en las que no soñarás mucho, una vez que tu sueño se normalice y la actividad REM vuelva a la normalidad, tu cerebro tendrá un efecto rebote y producirá muchos más sueños de lo normal en las fases REM, y tu capacidad de recordar tus sueños también aumentará. ¡Tu cerebro quiere que sueñes!

Entonces, ¿qué factores favorecen recordar tus sueños? Estos son: tu entorno familiar, tu actitud hacia tus sueños, las cosas que haces antes de irse a la cama y las que haces cuando te despiertas. Vamos a examinarlos con más detalle.

EL ENTORNO FAMILIAR.

Aquellas personas que han tenido una ambiente familiar en el que el compartir sueños es normal, tienden a recordar sus sueños naturalmente. Lo contrario es también cierto. Si tu entorno familiar considera los sueños algo poco importante, ilógico y sin sentido, te será más difícil recordarlos. Por eso es importante pasar esta costumbre a nuestros hijos; si tienes niños pequeños pregúntales por la mañana que te cuenten sus sueños y déjalos que te vean compartiendo sueños con tu pareja y con ellos is es posible. Esta es mi experiencia personal. En mi familia todos somos soñadores, y es porque crecimos en un ambiente similar.

TU ACTITUD HACIA TUS SUEÑOS.

Si sueñas y descartas algunos sueños como cosa no importante, por la razón que sea, estás construyendo un muro mental que el sueño encontrará difícil de traspasar y tendrás más dificultad para recordarlos en el futuro. Poner adjetivos negativos a los sueños es un mensaje que se envía al subconsciente de que no envíe más. ¡No le pongas etiquetas a tus sueños!

ANTES DE IRSE A LA CAMA.

Dormir bien te hace recordar más sueños.

Lo mejor para soñar y recordar tus sueños es dormir lo suficiente y tener un buen descanso. Algunas de las siguientes prácticas favorecen el sueño y recordar tus sueños:

  1. Ten un dormitorio con un ambiente relajado y agradable.
  2. Duerme en un buen colchón.
  3. Cuida que la temperatura de tu dormitorio sea equilibrada para la estación del año en la que estás.
  4. Evita tener alarmas o relojes ruidosos y pon tu teléfono en modo silencioso.
  5. Haz meditación del tipo que prefieras, (budista o de mindfulness).
  6. Haz ejercicio. Dependiendo de lo que os guste, podéis hacer una tabla de estiramientos, yoga, o ejercicio cardiovascular en casa o en el gimnasio.
  7. Pon música relajante o meditativa por un rato antes de dormir.
  8. Evita consumir alcohol, café, té u otro excitante porque alteran el sueño.
  9. Evita comer cosas pesadas por la noche.
  10. Sexo.

Mucha gente recomienda no tomar ningún tipo de medicación antes de dormir si quieres recordar tus sueños. Sin embargo, pedirle a la gente eso es ridículo. ¿Y si la necesitas? Es cierto que hay un artículo, cuya información aparece repetida en Internet, que menciona una serie de medicamentos que pueden afectar al sueño, a los tipos de sueños que tenemos y al recuerdo de nuestros sueños. Los más obvios son los antidepresivos, antiepilépticos, antipsicóticos, y las pastillas para dormir porque interfieren con los patrones normales del sueño. Sin embargo, la lista incluye medicación bastante corriente tal como los medicamentos para controlar el colesterol y los antiinflamatorios esteroideos entre otros. Personalmente, he tomado medicamentos de diferentes tipo antes de irme a dormir (analgésicos, pastillas para bajar el colesterol, antiinflamatorios normales y esteroideos, entre otros), y nunca afectaron mi capacidad para recordar mis sueños o el tipo de sueños que tengo. No quiero decir que haya gente a la que esto no le pasa, pero quizás hay gente con predisposición y otra no.

Lápiz, Papel y Grabador.

Pon una libreta y un bolígrafo en la mesita de noche para tenerlo a mano si te despiertas con un mensaje en la cabeza. Si lo prefieres, puedes usar el grabador de voz de tu teléfono inteligente. No hace falta que escribas o que grabes el sueño de forma detallada, esbozarlo en general  es suficiente; usará este esbozo después para escribir el sueño con detalle.

Autosugestión.

El truco más sencillo para recordar tus sueños, si no es algo habitual para ti, es tener la voluntad de recordarlos y prestarles atención. Antes de apagar la luz e irte a dormir, di en voz alta o para tus adentros, de manera consciente «voy a recordar mis sueños por la mañana».

A veces funciona a la primera, a veces lleva unas cuantas noches. No desistas hasta que consigas recordar algo. Da igual que sea algo minúsculo. Aquellas personas que no sueñan normalmente tienden a recordar pequeños fragmentos al principio, lo cual es más que suficiente para empezar.

AL DESPERTARSE

A veces uno se despierta con el sueño claramente en la memoria entonces es suficiente con grabar o anotar el sueño de forma general. Sin embargo, en muchísimas ocasiones, el sueño se escapa como un pescado pequeño de una caña de pescar cuando creemos que ya lo tenemos en la mano, y se evapora en un momento tal que abrimos los ojos.

Despierta poco a poco.

Uno de los mejores consejos para evitar el efecto «sueño que se escapa» es despertarse de manera natural, si es posible sin despertador, y estar varios minutos (1-5) sin moverse de la posición en la que estéis en la cama, no habléis, ni abráis los ojos, y mantener la mente centrada en ese espacio intermedio entre el sueño y la vigilia, en blanco si es necesario.

Muy a menudo los pensamientos y preocupaciones del día pasado o los del día que empieza nos abruman inmediatamente, y nos despertamos rápidamente, por lo que no damos tiempo a que el sueño que estábamos teniendo cuaje mentalmente.  Si lo hacéis, veréis que el sueño nebuloso se pega a la memoria y puedes recordarlo parcial o totalmente. Anótalo o grábalo.

Escribe tus sueños detalladamente. 

Cuando tengas tiempo, escribe el sueño en detalle usando tus notas o grabación como guía. Dedica un tiempo a tus sueños durante el día, cuando te venga bien y tengas un momento de tranquilidad.

Una vez que empiezas a escribir tus sueños, verás un incremento en el número de sueños que recuerdas así como el nivel de detalle de los mismos. Es por eso que recomiendo empezar y mantener un diario onírico.

OTROS FACTORES.

¿La Edad?

Hay algunos estudios sobre la relación entre la edad del soñador y su capacidad para recordar sus sueños que afirman que a medida que uno crece y se hace mayor uno recuerda menos sueños debido a la disminución de las facultades cognitivas. Un estudio de Mangiaruga et alii que analiza la literatura científica sobre el tema y señala lagunas metodológicas y estudios fragmentarios que hacen que tales afirmaciones se tengan que tomar entre comillas.

Una nota personal, mi padre murió a los 92 años, lúcido de mente. Soñó toda su vida, muchísimo durante sus años de vejez, y su último sueño se produjo dos días antes de morir.

¿El Género?

Según algunos estudios, el género es un factor, ya que las mujeres recuerdan los sueños con más frecuencia que los hombres. Sin embargo, un estudio realizado por Michael Schredl e Iris Reinhard analizó datos de 175 estudios sobre el tema y concluyó que no hay pruebas suficientes para apoyar las diferencias de género; en el mejor de los casos, podría haber evidencia de que hay una relación entre el género y la socialización del sueño que afecta recordar los sueños. Es decir, las mujeres tienen un entorno social más favorable para compartir los sueños y por eso lo recuerdan más.

Sin embargo eso puede ser una cuestión cultural o familiar. Mi propia familia es un ejemplo de que los hombres no tienen ningún problema en recordar los sueños si crecen en un entorno que apoya compartir y discutir los sueños.

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