PESADILLAS Y SU TRATAMIENTO

En esta última entrada dedicada a las pesadillas ofrezco un ejercicio, terapeuticamente probado, que os ayudará a lidiar con los malos sueños.

Ni que decir tiene, es siempre recomendable que lo hagáis con la ayuda de un analista de sueños o terapeuta. Si sufrís de problemas mentales o trauma el ejercicio que propongo en esta entrada no es para vosotros, y podría ser incluso perjudicial si no lo realizáis bajo control clínico.

CÓMO LIDIAR CON LAS PESADILLAS.

Antes de Comenzar.

Contextualizad el sueño. Descubrid qué está pasando en el momento en que la pesadilla aparece.

Averiguad qué es lo que no podéis hacer en el sueño: ¿hablar? ¿correr? ¿oír? ¿gritar? etc.

Intentad localizar dónde se concentra el miedo en el cuerpo tanto cuando estáis soñando la pesadilla o cuando la estáis escribiendo o recordando: ¿Sentís dolor en alguna parte en concreto? ¿En la cabeza, la garganta, el pecho, la barriga, etc.?

Después de elucidar estos detalles, se usa un ejercicio de Imaginación Activa para enfrentarse a la pesadilla de una forma que es creativa y segura. La imaginación activa es como un juego de rol en tu cabeza, que te pone en un estado mental y físico parecido al del sueño y usa tu imaginación de forma terapéutica, la misma imaginación que crea tus pesadillas.

Ejercicio de Imaginación Activa.

Encuentra un lugar tranquilo en casa con un ambiente relajante, confortable y silencioso. Puede ser tu dormitorio, tu despacho, o tu jardín.

Es recomendable que estéis lo más relajados posible, así que si hacéis ejercicio antes de empezar es estupendo y si no poneros música relajante. Por unos minutos hacer un poco de respiración abdominal por un par de minutos.

Siéntate confortablemente. Si te sientas en la cama no te acuestes, mantente sentado/a para evitar quedarte dormido.

Cierra tus ojos.

Comienza a revivir el sueño. Con esto quiero decir que repases o visualices el sueño mentalmente en detalle mientras estás despierto/a. Una vez que llegas a la parte difícil, imagina lo que podría haber sido un resultado alternativo. Convierte este ejercicio en una especie de película en la que tú eres a la vez el héroe y el director.

Por ejemplo, en tu sueño eres perseguido por un animal salvaje y estás aterrorizado porque te va a matar. Al llegar a ese punto caliente imagina que te conviertes en un gigante y que el animal escapa asustado, o que encoges al animal salvaje y lo conviertes en un  muñeco de peluche. También puedes pararte en seco y preguntarle al personaje malo quién es y qué quiere decirte; la respuesta te vendrá instintivamente a la cabeza. No pienses, sigue el juego de rol usando tu imaginación usando tantos detalles como desees.

Otro ejemplo. Si sueñas con un accidente del pasado, cuando vayas a llegar al punto del accidente, imagina que la carretera tiene una bifurcación, la tomas y no te pasa nada. O imagina que el coche con el que chocaste cambia su curso y no te pasa nada. O también que árbol contra el que te chocaste no está allí y hay un descampado en su lugar. También puedes imaginar que un ángel baja del cielo, toma el volante te salvad. Puedes imaginar lo que quieras, siempre que el resultado sea el contrario al evento que causa la pesadilla, el resultado que uno hubiera querido que se produjera.

Cuando has terminado la película mental de tu pesadilla de la forma que te gustaría que terminara cuando sueñas, ya puedes abrir los ojos.

Puedes hacer esto tantas veces como desees, preferiblemente en días diferentes.

La próxima vez que tengas la pesadilla, observa si hay una mejora, no solo en la narrativa del sueño sino también en las emociones que experimentas en el mismo. ¿Te sientes menos angustiado?

Lo normal es que la pesadilla vaya mejorando y acabe desapareciendo. A veces desaparece después de realizar este ejercicio una vez, otras tarda un poco de tiempo y realizarlo varias veces.

Si no eres una persona visual, puedes realizar este ejercicio por escrito siguiendo el mismo proceso.

Imaginación Activa para Pesadillas PTSD.

La imaginación activa es una técnica exitosa que se utiliza para tratar a pacientes con PTSD. El proceso es similar, pero necesitas de un mayor nivel de relajación, y, dependiendo del evento que produjo el trauma y de la severidad del mismo puedes hacerlo por tu cuenta o bajo control clínico.

Antes de comenzar relájate físicamente lo más posible. Haz ejercicio o yoga. Se ha demostrado que la actividad física reduce los síntomas del trastorno de estrés postraumático en personas con síntomas atípicos y personas resistentes al tratamiento estándar. Además, se ha demostrado que mejora otras condiciones de salud asociadas con el PTSD, como la ansiedad, la depresión, y los trastornos del sueño.

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