La Batalla contra La Pesadilla 2

En esta segunda entrada dedicada a las pesadillas respondo a la pregunta, ¿Son las pesadillas buenas o malas?

BUENAS PESADILLAS

A pesar de lo que pueda parecer, las pesadillas tienen un valor terapéutico positivo. Si te duele el estómago, sabes que tu cuerpo te está diciendo que algo no está bien con la comida o con tu estómago, y que deberías hacer algo para solucionarlo. Tu psique hace lo mismo con tus sueños; si encuentra algo que le sienta mal, te envía una pesadilla para que hagas algo al respecto y lo soluciones.

 Lo mejor de trabajar con pesadillas es que responden bien al trabajo con los sueños, su frecuencia e intensidad suele decrecer y acaban por desaparecer. Cuando sucede lo contrario, es decir, cuando la frecuencia de las pesadillas no disminuye y los sueños se vuelven más inquietantes a pesar de trabajar con ellos, hay al un problema grave subyacente que requiere de psicoterapia clínica o psiquiatría.

PESADILLAS TÓXICAS

Hay algunas señales de que las pesadillas son preocupantes y tóxicas. Cuando ocurren, es necesario consultar con un psicólogo o psiquiatra licenciados. Según Alan Siegel, autor de Dream Wisdom, este tipo de malos sueños contienen los siguientes elementos:

  • Representan violencia extremadamente gráfica, amenazas mortales y víctimas indefensas.
  • Muestran poca o ninguna resistencia a los adversarios oníricos.
  • Obligan a revivir eventos traumáticos que son todavía demasiado dolorosos.
  • Contienen temas y símbolos terroríficos y repetitivos.
  • Dejan un sabor amargo y generan trastornos emocionales que pueden conllevar ansiedad y depresión serias ya afectar significativamente la capacidad de la persona de funcionar durante el día.
  • Refuerzan el miedo a dormir y soñar, causan insomnio o empeoran trastornos del sueño preexistentes.

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