PAISAJES ONÍRICOS 2

Conexión Espacio-Psique (Continuación).

Geografía Espiritual.

Uso Geografía Espiritual con el significado que Kathleen Norris lo usó en su libro Dakota: Una Geografía Espiritual, es decir, la experiencia de la naturaleza, el paisaje o el entorno como una experiencia de lo sagrado, y la forma en que la geografía física de uno se mezcla con  la geografía espiritual:

En su raíz griega, Geografía significa «escribir sobre un lugar», y el vasto y casi escultórico paisaje de las Dakotas occidentales tiene una calidad espiritual que no podía ignorar. La geografía espiritual también describe la forma en que un lugar da forma a las actitudes, creencias y mitos de las personas.»

A veces, la conexión que sentimos con la tierra y el paisaje se basa en elementos culturales y religiosos. Cuando esto sucede, la psique está conectada a la tierra de una manera que va más allá del urbanismo de nuestro entorno. Esto es fácilmente observable en la relación que las poblaciones indígenas australianas y americanas poseen con la tierra, no con el espacio colonizado o urbanizado. Esta relación viene definida por los siguientes elementos comunes:

  • Tienen una conexión espiritual con la tierra.
  • Sus culturas está estrechamente vinculadas a la tierra.
  • Sus cosmogonías incluyen la tierra como elemento relevante o deidad.
  • La gente y su tierra se perciben como un todo único.
  • Los lugares con los que se relacionan no son ciudades o pueblos, son espacios sagrados y naturales, incluso si si éstos son ya parte de un espacio urbano.

Aborígenes Australianos.

Un artículo de Jens Korff incluye una cita de la mujer aborigen Ambelin Kwaymullina que resume esta conexión de una manera preciosa. Según ella, para los pueblos aborígenes, el país es mucho más que un lugar preciso. Una roca, un árbol, un río, una colina, animales, humanos: todos fueron creados a partir de la misma sustancia por los ancestros, los cuales todavía viven en la tierra, el agua y el aire. La tierra de uno está preñada con el lenguaje de las relaciones y del cumplimiento de la ley. El país es amado, necesitado y cuidado y, a su vez, el país ama, necesita y cuida por su gente. La tierra de uno es familia, cultura, e identidad. El país es uno mismo.

Nativos Americanos.

La poetisa Paula Gunn Allen que resume las creencias de la gente de Laguna Pueblo:

Somos la tierra … esta es la idea fundamental incrustada en la vida de los nativos americanos; la tierra es la mente de la gente de la misma forma que nosotros somos la mente de la tierra. La tierra no es realmente un lugar separado de nosotros mismos donde actuamos el drama de nuestros destinos aislados. No es tampoco un medio de supervivencia, un escenario para llevar a cabo nuestros asuntos … Es más bien una parte de nuestro ser, dinámica, significativa, real. Es nuestro yo … No se trata de estar «cerca de la naturaleza» … La tierra es, en un sentido muy real, lo mismo que nuestro yo (o nosotros mismos) «.

 

Nueva Geografía Energética.

Hay un interesante artículo en el que C. Philo, L. Cadman y J. Lea, estudian la conexión entre la energía personal, la salud y el bienestar, y la energía (humana, natural o transpersonal) que un lugar determinado tiene o que le atribuimos (personal o culturalmente).

Según ellos, la Antigua Geografía de la Energía habla de energía en la manera que normalmente la conocemos, esto es, de fuentes de energía. La Nueva Geografía de la Energía, por el contrario, usa el término energía de un modo más amplio y alternativo, más New Age si se quiere, aunque sus principios están enraizados en conceptos filosóficos que se remontan a Spinoza y los filósofos románticos. En esta nueva manera de entender la energía es central el concepto de ‘afecto’, que es entendido como una energía existente en la ‘atmósfera’ de un lugar que es relativamente móvil que fluye y conecta con emociones y sentimientos conscientes personales y culturales, y tiene la capacidad de producir cambios en la conducta de los humanos, de manera individual y colectiva (p. 41).

Por ponerlo en un lenguaje simple, es una conexión indescriptible con un lugar que no está basada en el nacimiento, país o cultura, pero en algo sentimos en nuestro cuerpo, mente y espíritu.  No necesitamos ser indígenas para sentir una conexión visceral con la tierra, u conexión que va más allá de las palabras, las creencias, la cultura o la religión y no se basa en el nacimiento. Es algo que uno siente en el cuerpo. Eso se produce, por ejemplo, cuando estamos en medio de imponentes paisajes naturales y su magnificencia nos hace experimentar una sensación de expansión interna y ‘espiritual’. Es una conexión energética con la tierra por razones que no son obvias o explicables.


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