PAISAJES ONÍRICOS 1

Este artículo es una versión adaptada sin notas de mi artículo aparecido en la tirada de invierno del 2019 en DreamTime, la revista de la IASD (Asociación Internacional para el Estudio de los Sueños). He dividido el artículo en tres partes. Si queréis publicarlo entero, enviadme un correo electrónico y lo discutimos.


A dream is not a story, not a movie or text or a theater play. A dream is a happening in space, an articulation of space.  [Un sueño no es una historia, ni una película, ni un texto o una obra teatral. Un sueño es un evento espacial, una articulación del espacio. (Robert Bosnak, A Little Course in Dreams.).


Construimos ciudades sin ladrillos cada noche. O paisajes campestres. O planetas. ¿Cómo deciden nuestra psique y nuestra imaginación la estructura espacial que aparece en nuestros sueños? ¿Por qué  le gustan a nuestro inconsciente algunos lugares y no otros, y por qué construye espacios oníricos de la forma en que lo hace?

Mis Paisajes Oníricos.

No soy arquitecto ni paisajista profesional por lo que siempre me ha sorprendido la forma caprichosa en que mi psique construye mis espacios oníricos. De hecho, antes de comenzar a prestar atención a los símbolos de mis sueños, presté atención a mis paisajes oníricos. La investigadora en mí asumió la tarea de examinar conscientemente las asociaciones emocionales y sentimentales que tenía con mis espacios oníricos. Esto me llevó en el año 2007 a crear un álbum con collages fotográficos que titulé Oneiric Landscapes (Paisajes Oníricos) en Flickr.

Preguntas sobre Paisajes Oníricos.

La relación entre la psicología y el espacio no solo afecta a nuestra vida diaria sino también a nuestros sueños. Sin embargo, a veces no somos conscientes del impacto que algunos lugares tienen en nuestra psique hasta que aparecen en nuestro mundo onírico. Cuando estamos despiertos podemos reconocer las asociaciones positivas o negativas que tenemos con un lugar, pero no los vínculos especiales que nuestra psique posee con nuestro entorno. Por eso me pregunto:

  1. ¿Qué factores influyen en la construcción de nuestros espacios oníricos?
  2. ¿Nos relacionamos con nuestros espacios oníricos de la misma manera que lo hacemos con nuestros espacios de vigilia?
  3. Nuestra relación con nuestros paisajes oníricos ¿refleja formas funcionales o disfuncionales de relacionarnos con el espacio en el que vivimos?
  4. ¿Mostramos sentimientos y reacciones positivos o negativos hacia espacios específicos en nuestros sueños?
  5. ¿Por qué nuestra psique crea paisajes oníricos de de la nada usando unos elementos y no otros?

Conexión Espacio-Psique.

Algunas teorías relacionadas con el urbanismo, en concreto entre el vínculo existente entre la psique y el espacio circundante, pueden ayudar a responder algunas de estas preguntas — la psicogeografía, la teoría del apego al lugar,  la geografía espiritual y la geografía energética. Examinaremos brevemente una a una.

Psicogeografía.

El francés Guy Debord,  en su manifesto Introduction à une Critique de la Géographie Urbaine, escrito en 1955, fue el que dio origen a esta teoría. Esta teoría fue definida en 1958 por la Internacional Situacionista como el «estudio de los efectos precisos del medio geográfico, ordenado conscientemente o no, al actuar directamente sobre el comportamiento afectivo de los individuos.»

La psicogeografía se centra en nuestra experiencia psicológica de la ciudad y revela o ilumina aspectos olvidados, descartados o marginalizados del entorno urbano. Los psicogeógrafos proponen el acto de perderse en la ciudad. Esto se hace a través de la práctica de la ‘deriva‘. Debido a que caminar con un propósito tiene una agenda, no absorbemos adecuadamente ciertos aspectos del mundo urbano, por ello la deriva es esencial para mejor conectar al caminante con el entorno.

El geógrafo cordobés José Moraga Campos dedica tres espléndidas entradas al tema de la psicogeografía en su blog Ámbito Cívico-Social: Parte 1, Parte 2 y Parte 3. A ellas me remito si queréis ampliar vuestro conocimiento sobre el tema.

Apego al Lugar.

Esta teoría (derivada de la teoría del apego psicológico) estudia el vínculo emocional existente entre una persona y un lugar. Según esta teoría, uno de los factores más importantes para vincularnos con un lugar es que el vínculo cumpla una función psicológica como proveedor de seguridad y bienestar. Hay varias variables que influyen en este apego:

  • Lugares por los que tenemos una preferencia consciente.
  • Ubicaciones que son importantes para nosotros por diferentes razones.
  • Arraigo, es decir, el apego a un lugar debido a la familiaridad (residencia continua o herencia familiar, por ejemplo). La familiaridad explica por qué nos consideramos personas de ciudad, de pueblo, de mar o montaña y preferimos ciertos tipos de casas y habitats.
  • Recuerdos de espacios infantiles tanto privados como públicos.
  • Otras variables como la duración de la residencia en un lugar, tener propiedad en un lugar, las interacciones sociales en un sitio determinado, y el tamaño y la edad de un edificio.

Según esta teoría, los vínculos negativos existen, pero no crean un vínculo psicológico. Sin embargo, aquellas personas que sufren de PSTD y de sueños o pesadillas recurrentes no estarán de acuerdo pues su trauma los lleva repetidamente a aquellos lugares done el evento traumático acaeció. De hecho, algunos artículos sobre los sueños de los sobrevivientes de los campos de concentración nazis demuestran que esta afirmación no es válida para los sueños pues el apego negativo a un lugar si que está reflejado en los sueños.


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