10 ELEMENTOS CARACTERÍSTICOS DE LOS SUEÑOS

El maestro onírico —esa parte del cerebro y de la psique que crea nuestros sueños— utiliza elementos universales y personales para construir nuestros sueños. Muchos de esos elementos parecen construcciones sin sentido de la mente dormida, pero responden a la forma en que funciona el cerebro cuando dormimos, a la manera que nuestro inconsciente trabaja, y a las necesidades generales de nuestra psique / alma (dependiendo de lo que creáis).

1. Espacios y Paisajes Cosidos.

Robert Bosnak afirma en su libro A Little Course in Dreams, «Un sueño es un acontecimiento en el espacio, una articulación del espacio». Sin embargo, esta configuración suele ser secundaria a los eventos que acaecen en él.

Nuestros sueños crean ciudades sin ladrillos cada noche. Algunos espacios reproducen exactamente nuestro entorno de vigilia. Otros paisajes oníricos son una mezcla de espacios construidos simbólicamente y lugares reales de nuestro entorno; además, nuestra psique mezcla y combina ubicaciones de diferentes países, ciudades, barrios y períodos de nuestra vida para crear lugares simbióticos que son orgánicos y significativos para el «yo» soñado.

El apego emocional, energético y espiritual a algunos lugares (consciente o inconsciente), influye en la selección espacial onírica en nuestros sueños personales. Este tema me apasiona y estoy escribiendo un largo artículo sobre este tema, así que estad atentos.

2. Cambios Repentinos de Escena.

Algunos sueños parecen una película mala si los juzgamos desde la perspectiva del consciente. Sin embargo, nuestro inconsciente da sentido a esas disparidades y las acepta como naturales.

Pequeños Saltos.

En ocasiones los sueños presentan saltos abruptos en la narrativa. Debido a que soñar involucra partes del cerebro que se relacionan con el procesamiento de las emociones (especialmente de emociones negativas), nuestros sueños suelen están cargados emocionalmente, explícita o implícitamente. Si a nuestra psique le resulta difícil lidiar con el problema emocional que está en el núcleo del sueño, cambia de tercio, salta el obstáculo, y pasa a la siguiente escena; una en la que nuestra psique se considera más fuerte o menos vulnerable, o en la que siente menos insegura o más poderosa.

Grandes Saltos.

En otros casos, dos escenas aparentemente no relacionadas entre sí aparecen como parte del mismo sueños. Tanta es la diferencia que el soñador duda de sí mismo y piensa que su memoria le está jugando una mala pasada, y que podrían ser dos sueños separados. Cuando este tipo de conexión onírica se produce, es muy probable que nuestra psique nos esté presentando dos versiones distintas de un mismo proceso emocional o relacional pero camuflado en historias aparentemente inconexas. También se da el caso de que estas dos partes lidian con dos aspectos diferentes de un mismo problema, o simplemente contrastan dos aspectos del mismo, para que lo veamos mejor.

La tarea del analista es encontrar lo que falta en ese espacio vacío entre escenas, y descubrir por qué se produce. El soñador puede intentarlo, pero mi experiencia es que ese salto es parte de un punto ciego y que la ayuda de un analista es siempre aconsejable.

3. Podemos Ser Nosotros Mismos y/u Otro Personaje.

En la mayoría de los sueños de adultos, el «yo» del sueño representa al soñador y está en el centro de los escenarios y eventos oníricos, y el «yo» los experimenta desde su punto de vista. Es como un videojuego de rol — ves todo pero no te ves a ti mismo, solo ves algunas de tus extremidades o sientes el espacio que te rodea.

Con frecuencia, al despertar y escribir el sueño, el soñador tiene la sensación de que él/ella era el «yo» del soñador, el «yo» de otro personaje, o ambos. Este tipo de saltos del «yo» son psicológicamente orgánicos y solo aparecen como obvios cuando compartimos y / o anotamos nuestro sueño. Esta oscilación entre el «yo» de diferentes personajes provee cambios de perspectiva que permiten al soñador pasar de ser un observador a experimentar en primera persona.

Los personajes con quienes nos fundimos en el sueño pueden ser una parte dolorosa de nosotros mismos que necesita ser vista y atendida. A veces, esos saltos y fusión con otro personaje permiten al soñador ponerse en el lugar de otra persona y aprehender emociones, formas de comportarse o relacionarse que nos pueden ayudar a equilibrarnos psicológicamente.

4. Juegos de Palabras.

Nuestro inconsciente usa un lenguaje basado en analogías, metáforas y juegos de palabras. En cierto modo, nuestro inconsciente es como un niño pequeño aprendiendo a hablar que mezcla y confunde algunas palabras. No todos los sueños contienen juegos de palabras, pero estos son una parte intrínseca del lenguaje onírico.

¿Cómo Funcionan?

Para funcionar los juegos de palabras usan, en primer lugar, homógrafos, esto es, palabras con la misma ortografía pero diferente sonido y significado; p. ej. cerca (distancia corta) vs cerca (valla). En segundo lugar usan homófonos, es decir, palabras con el mismo sonido pero ortografía y significado diferentes; p. ej. arrollo (v. arrollar) vs arroyo (n. caudal de agua). Finalmente, usan polisemia: palabras, frases y símbolos que tienen dos o más significados diferentes, como agitar (v. mover un objeto) vs agitar (v. provocar inquietud social). Los juegos de palabras cambian según los idiomas ya que éstos poseen diferente fonética, gramática, estructura y matices; además, cada cultura tiene un sentido del humor diferente.

¿Por qué Aparecen?

No sabemos por qué en concreto nuestro lenguaje onírico favorece los juegos de palabras. Sin embargo, en mi experiencia, estos sirven como semáforos oníricos, pistas visuales o audibles que le dicen al soñador que pause y reflexione antes de seguir adelante. Aparte de que los juegos de palabras añaden capas de significado a muchos sueños.

5. Visitas Repetidas de Extraños.

¿Soñamos con Personas Desconocidas?

Los científicos argumentan que conocemos a todas las personas que aparecen en nuestros sueños, incluso a aquellas que no conocemos. Son caras que seleccionamos de entre los miles de personas con las que nos cruzamos en la vida diaria.

Cuando estamos despiertos y caminando por la calle, nuestros ojos se dirigen hacia ciertos rasgos faciales y corporales que encontramos atractivos, agradables, repulsivos, interesantes, diferentes o extraños. No solo eso, adjuntamos a esas características físicas una lectura de la personalidad, energía, profesión etc. de la persona. Algunas de esas asociaciones están basadas en apriorismos culturales y personales, tanto positivos como negativos. En nuestros sueños muy posiblemente hacemos lo mismo pero al revés, creando rasgos personales que asociamos a emociones, sentimientos, energías y características humanas que el sueño necesita. Esta afirmación, sin embargo, no es fácil de probar científicamente.

Algunos estudios concluyen que la mayoría de los enemigos que aparecen en los sueños son personajes masculinos, mientras que las interacciones con los personajes femeninos son mayormente amistosas. Sin embargo, los sueños satisfacen las necesidades específicas de cada soñador, incluso cuando temas y motivos universales aparecen en ellos. Dependiendo del caso, uno podría tener personajes masculinos muy agresivos en unos sueños y mujeres muy agresivas en otros.

¿Cuál es su Función?

Estos extraños que visitan repetidamente nuestros sueños son guías psicológicos y emocionales — figuras arquetípicas, también llamadas arquetipos. Estos personajes quieren que los notemos porque desean enseñarnos algo importante. Quieren llevarnos al territorio de las emociones y los sentimientos para hacer que experimentemos cosas que necesitamos experimentar para crecer, desatascarnos, y liberarnos. También llevan energías que son relevantes para nuestra psique, porque necesitan ser identificadas, equilibradas e integradas en ella.

6. Sonidos Reales Camuflados.

Algunos ruidos comunes son incorporados a la historia y la acción del sueño, pero no siempre como lo son en la vida real. Por ejemplo, la alarma del reloj suena ruidosamente en el dormitorio, pero el sueño lo convierte en la campana de una iglesia, la campana de silencio en la escuela o el silbato de un tren. Lo mismo puede pasar con goteo de agua o sonidos de la calle que entran por la ventana.

7. Edad Fluida.

¿Cómo Sabemos Nuestra Edad en los Sueños?

Podemos experimentar y conocer nuestra edad (o la de un personaje) mediante tres tipos de indicios:

  1. Visuales: apariencia general, color de pelo, posición más o menos erguida de la espalda, forma de caminar, la imagen que vemos en un espejo, etc.
  2. Sensoriales: Cómo nos sentimos en general, nuestra fuerza, vigor, y energía en el sueño.
  3. Intuitivas: No sabemos cómo pero sabemos que tenemos cierta edad, o en qué periodo de la vida estamos, o al menos que edad no tenemos.

En ocasiones la edad exacta es explícitamente mencionada en el sueño.

Cuando soñamos el «yo» del soñador o el «yo» de una persona conocida puede tener su edad real, ser más joven e incluso un niño. En otros casos el mismo personaje cambia de edad en el mismo sueño.

¿Por qué Ocurre?

El Soñador.

El cambio de edad en el soñador puede reflejar rasgos psicológicos de la personalidad del soñador. Así, si sentimos que nuestra edad mental es 35 y no nuestros 50 reales, es más posible que nos veamos de esa manera en los sueños. No solo eso, tenderemos a rodearnos de personajes oníricos que rondan nuestra edad onírica, de igual forma que lo haríamos en la vida real.

Al mismo tiempo, ciertos períodos de nuestras vidas se asocian con ‘estirones’ físicos, emocionales y mentales, con alegría o trauma, por lo que cuando revivimos algunos de  esos cambios en nuestros sueños volvemos a tener la edad que teníamos entonces. Es decir, la edad onírica coincidirá con la edad con la cual asociamos la situación o  emoción soñada.

La energía de un niño o un joven es muy diferente de la de un adulto joven, una persona de mediana edad o anciano. A veces la versión más joven de nosotros mismos responde a niveles de energía que estamos experimentando, o que echamos de menos, en nuestras vida cuando tenemos el sueño. Puede que nos sintamos rejuvenecidos por algo que nos está pasando o que necesitamos rejuvenecernos.

Personas Conocidas.

La transformación en la edad de las personas conocidas que aparecen en nuestros sueños nos suele transportar a periodos de nuestra vida en los que nos sentíamos  especialmente apegados a, desprendidos de o heridos por ellos, sentimientos que pueden ser conscientes o no. Esos sentimientos persisten dentro de nosotros y, cuando son relevantes para nuestra vida diaria, reaparecen en nuestros sueños.

En ocasiones, recordamos a cierta gente en la flor de su vida, y aparecen con esa edad en nuestros sueños. Es el caso, especialmente de padres, abuelos, y familiares cercanos que ya no están vivos o están muy mayores.

Si alguno de estos personales de la vida real cambia de edad dentro de un mismo sueño, la edad actúa como catalizador simbólico para transportarnos a periodos de la vida de esa persona que son relevantes para nosotros. A veces son simplemente una indicación de que un proceso de cambio y metamorfosis está teniendo lugar dentro de nuestra psique, y esa persona es importante en esa transformación.

8. La Respuesta del Soñador Cambia las Imágenes.

Sueños Reales como la Vida Misma.

Se ha prestado tanta atención a los símbolos, arquetipos e imágenes de nuestros sueños, que a menudo olvidamos algo obvio y muy importante: las imágenes cambian en tiempo real en el sueño como resultado de la interacción con el soñador. Es como si el sueño fuera un videojuego jugado en vivo y en directo por dos jugadores a través de Internet, y lo que uno hace afecta al otro, y viceversa. Prestar atención a esto es importante porque, como dice el profesor Scott Sparrow, un sueño es un evento y encuentro creado entre dos, no un ramillete de símbolos que hay que interpretar.

Cuando algo nos sucede en la vida real, reaccionamos de cierta manera, y esto inicia una cadena de acciones y sucesos que nos impactan directamente. Del mismo modo, el «yo» del soñador actúa, interactúa y reacciona con las imágenes del sueño, que ese «yo» del soñador experimentan como seres reales. Esta interacción, a su vez, afecta directamente no solo a la acción/narrativa del sueño, sino también a las imágenes que aparecen en el mismo.

Ejemplo.

En un sueño, un toro se acerca trotando al soñador, el cual, aterrorizado, trepa a un árbol tratando de escapar. Tan pronto como está arriba, empieza a diluviar. El área alrededor del árbol se inunda, y el soñador queda aislado, incapaz de moverse e irse a ningún lado.

En un sueño similar, un toro se acerca trotando al soñador, el cual no se mueve del sitio. Tan pronto como el toro está a unos pasos de él, el toro se transforma en un vikingo, el cual le pide al hombre que lo esconda en su casa porque lo persiguen. El hombre lo hace, y el vikingo le cuenta su historia.

En ambos casos, la imagen y el escenario son los mismos, pero la respuesta del soñador es diferente. En consecuencia, un curso diferente de acción sigue, y las imágenes y símbolos oníricos cambian en tiempo real.

Si nos centramos en interpretar la figura del toro, el árbol o el diluvio, olvidamos que esas imágenes son generadas por la reacción del «yo» soñador, y por tanto sus reacciones son vitales para entender el sueño.

9. Series Oníricas.

Una de las mejores cosas de trabajar con los sueños (especialmente si los escribimos con regularidad) es que algunos de ellos tienen uno o más episodios de continuación. Son como parte de una serie de televisión onírica. El entorno, los personajes, sentimientos, temas y motivos son muy similares o idénticos, y uno puede notar fácilmente la conexión.

Por ejemplo, una noche una mujer sueña que está en la calle, es de noche y es perseguida por unos tipos malos que la quieren dañar. Al día siguiente, ella sueña que ha sido golpeada por uno de esos hombres en un entorno muy similar y está tirada en la calle.

Los investigadores de sueños no saben por qué tenemos series de sueños, y si hay un sistema específico de memoria especializado en sueños que la psique usa al construir escenarios oníricos.

De la forma en que yo lo veo es que nuestra psique / alma nunca se rinde ni nos abandona. Está siempre ahí para recordarnos cosas que son importantes para nuestro bienestar psicológico y emocional, para hacernos crecer, para curarnos las heridas emocionales que todos llevamos con nosotros mismos, y para darnos tantas oportunidades como necesitemos para pasar y terminar los niveles del videojuego psicológico, y acabemos venciendo al enemigo y conquistando el tesoro.

10. Escenas de Dudosa Moralidad.

Todos somos unos santos hasta que soñamos con sexo tabú, linchamiento, asesinato, violación, abuso verbal, peleas, ira, entre otras cosas. No solo eso, en algunos de esos sueños, nosotros somos «el malo», e incluso disfrutamos siéndolo. No estamos aquí para juzgar el comportamiento de sueño de dudosa moral porque no somos responsables de lo que soñamos.

A nuestros sueños no siempre le importan nuestras creencias personales, religiosas o culturales. Algunos de esos valores nos son impuestos y, aunque los aceptemos sin cuestionarlos, nuestro inconsciente no se siente siempre ligado a nuestras promesas conscientes. El inconsciente es como un niño salvaje que crece en la selva, a quien solo le importan sus propias necesidades de supervivencia.

¿Por qué Tenemos estos Sueños?

A veces, estos sueños sacan a la superficie sentimientos, pensamientos y formas de ser que reprimimos: orientación o prácticas sexuales consideradas anormales en la cultura de origen del soñador, sentimientos reprimidos y calificados de malos en otras culturas (la ira por ejemplo), así como sentimientos de  arrepentimiento, culpa y mortificación, entre otros.

Algunas psicopatologías están asociadas con sueños perturbadores y violentos, tales como depresión, esquizofrenia, y el Síndrome de Estrés Postraumático.

En la mayoría de los casos, sin embargo, estos sueños no son literales, sino una interpretación metafórica del problema principal con el que el sueño está lidiando. Incluso cuando la violencia de películas o programas violentos infiltra nuestros sueños, el valor metafórico de la escena es dominante.

Temas con los que estos sueños tan embarazosos suelen lidiar son:

  • Sentimientos , emociones y pensamientos intensos.
  • Comportamiento o pensamientos conflictivos.
  • Malos Hábitos que nos sabotean.
  • Enfermedad.
  • Batallas de la vida diaria.
  • Nos sentimos heridos por otra gente.
  • Necesidad de integrar cualidades psicológicas que otra persona posee etc.

VERSIÓN RADIADA

Scroll Up
No se permite copiar los textos